| Ruta de las serranías
Más allá de la riqueza paisajística
y medioambiental de la zona, las serranías de Guadalajara
destacan por su importante patrimonio de iglesias, ermitas y otros
edificios religiosos, con un románico rural especialmente
valioso. Junto a ello hay entornos como el del Hayedo de Tejera
Negra que merecen una consideración especial en el capítulo
dedicado a la Naturaleza.
Comenzaremos la ruta por Sigüenza, donde sobresale en primer
lugar su imponente catedral levantada entre los siglos XII al XIV-
y en cuyo interior se encuentra la estatua yacente del Doncel, una
de las esculturas sepulcrales, gótico-renacentista, más
famosas del mundo. No es ésta la única joya arquitectónica
que el visitante puede encontrar en esta ciudad ya que es obligada
la visita al castillo (siglo XIV), reconvertido en Parador Nacional;
a la Casa del Doncel (siglo XV); a la Iglesia de Santiago (siglo
XII); a la de San Vicente (también del XII); al Palacio Episcopal
(siglo XVII) y al Paseo de la Alameda o a calles como la Travesaño
Baja y Alta o la plazuela de la Cárcel, que conservan la
esencia medieval de Sigüenza.
Desde allí partiremos hacia Palazuelos, donde ya desde lejos
se aprecia el impresionante recinto amurallado y el castillo que
ennoblecen la villa. A muy escasa distancia no hay que dejar pasar
Carabias, pues su iglesia parroquial es uno de los mejores ejemplos
de románico rural de la zona. El siguiente paso es Imón,
donde nos sorprenderá el valor estético e histórico
de sus salinas, que se mantienen en funcionamiento desde el siglo
XII.
Es Atienza nuestra siguiente parada, donde podremos apreciar un
patrimonio arquitectónico impresionante: el castillo roquero
y la muralla; la Iglesia de la Trinidad, del siglo XVI; la Iglesia
de San Gil (siglo XII), con su museo de Arte Religioso; la de San
Bartolomé (siglo XIII), con el interesantísimo museo
Paleontológico; la de Santa María del Rey (siglo XII);
la Iglesia de San Juan del Mercado (siglo XVI) o la Plaza del Trigo,
que es una de las más hermosas de Castilla, tan cerca del
popular Arco de Arrebatacapas. Además, en esta localidad
se celebra en el mes de junio "la Caballada", fiesta declarada
de Interés
Turístico Nacional.
Desde allí nos vamos hasta Albendiego,
donde recibirá al viajero la iglesia románico de Santa
Coloma, pequeña pero deslumbrante ejemplo del más
puro románico rural del siglo XII. En Campisábalos
es de destacar también su iglesia románico, de la
misma época que la de Albendiego. Idéntica circunstancia
a lo que ocurre con la de Villacadima, pudiendo el viajero poner
a prueba su atención y descubrir los elementos decorativos
que se repiten en todas ellas, fruto presumiblemente de la misma
cuadrilla de canteros. En Galve de Sorbe es de admirar su castillo
del siglo XV; la Plaza Mayor, que es una bella muestra de plaza
rural castellana; los parajes junto al río Sorbe y, si coincide
nuestro viaje con el mes de agosto, la Fiesta de los Danzantes,
en honor a la Virgen del Pinar, declarada de Interés Turístico
Provincial. En Cantalojas hay que detenerse para paladear sus calles,
plazas y casonas típicamente serranas, además de sus
atractivos parajes junto al río Lillas.
La guinda final debe reservarse para dar un largo paseo por el Parque
Natural del Hayedo de Tejera Negra. El hayedo más meridional
de Europa cuenta con espectaculares masas de hayas ocupando las
vertientes de agrestes montañas; alcanza su mayor grandeza
cromática en el otoño, pero permite reconfortantes
visitas a lo largo de todo el año.
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