| La campiña
Un recorrido por la capital de la provincia
y la comarca de la Campiña ofrece sobrados ejemplos al viajero
para detenerse y conocer lugares que cuentan con el encanto rural
de lo tradicional, adornados con su riqueza monumental y también
los atractivos parajes característicos de las vegas de los
ríos Henares y Jarama.
Empezando por la ciudad de Guadalajara , el recorrido por lo más
destacado debería iniciarse siempre por el Palacio del Infantado,
con su deslumbrante fachada y patio central. Cerca se encuentran
la Plaza Mayor y las Iglesias de Santiago (siglo XIV) y San Nicolás
(siglo XVII). También a pocos metros nos encontramos otro
de los legados de la etapa más brillante de Guadalajara:
el Palacio de don Antonio de Mendoza y el Convento de la Piedad.
De su antigua muralla perviven dos torreones, el del Alamín
y el de Alvarfáñez, en el primero de ellos, recientemente
rehabilitado, se ha instalado un interesante museo sobre la Guadalajara
medieval. De vuelta hacia el centro histórico conviene admirar
la Concatedral de Santa María, del siglo XIII; la Capilla
de Luis de Lucena (siglo XVI), espectacular en su exterior y magnífica
en su interior; el Palacio del Marqués de Villamejor, conocido
como La Cotilla (siglo XVIII) o el Fuerte de San Francisco, con
su iglesia levantada entre los siglos XIII a XV. Importantes son
además, entre los edificios religiosos, el Panteón
de la Duquesa del Sevillano (siglo XIX), la Iglesia de San Ginés
(siglo XVI) y la del Carmen (siglo XVII) o la Ermita de Nuestra
Señora de la Antigua (con restos del siglo XIII). Antes de
dejar la ciudad no estaría de más darse una vuelta
por los parques de la Concordia y de San Roque, ejemplo de las muchas
zonas verdes que jalonan la ciudad. Entre las festividades más
notorias de Guadalajara cabe mencionar la procesión de los
Apóstoles, en la festividad del Corpus, y las de Semana Santa.
Saliendo ya decididos hacia La Campiña, el salto lo daremos
hasta la localidad de Yunquera, que cuenta con una vistosa Plaza
Mayor; la imponente Iglesia de San Pedro, del siglo XVI y el austero
Palacio de los Mendoza; singular es el paraje de la Ermita de la
Virgen de la Granja, donde el viajero puede descansar en plena naturaleza.
Sin esfuerzo podemos acercarnos hasta Humanes, donde contemplar
la robustez de su Iglesia de San Esteban (siglo XVI), junto a las
típicas casonas de esta comarca o la Ermita de la Virgen
de Peña hora. En el capítulo festivo destaca esta
población, en septiembre, por la Procesión del Fuego.
No muy lejos de allí tenemos la opción de sorprendernos
con la Iglesia Parroquial, del siglo XVII, de Puebla de Beleña.
Más conocida es la oferta paisajística de la zona,
ya que en las proximidades existen dos grandes lagunas cuyos alrededores
sirven de cobijo para numerosas aves migratorias. El paso siguiente
nos lleva hasta Matarrubia, para detenernos a apreciar su Iglesia
del siglo XVI, así como ejemplos de la arquitectura popular
típica de La Campiña. Algo similar a lo que ocurre
en Casa de Uceda, asomándonos ya a las atractivas panorámicas
del Valle del Jarama y de Somosierra. Un pueblo éste presidido
también por la Iglesia Parroquial de San Bartolomé
(siglo XVI) y que posee muestras de caserones populares y hermosas
casas armeras, además de contar con la Ermita de Nuestra
Señora de los Olmos. Cerca se encuentra Cubillo de Uceda,
con dos notas a tener en cuenta: la Iglesia románico de Nuestra
Señora de la Asunción (siglo XIII) y la Fuente de
Abajo, construida en el reinado de Carlos IV Desde allí emprenderemos
ruta hasta Uceda, con numerosas muestras de casonas nobles del siglo
XVII, una destacada Plaza Mayor y dos iglesias: la de Nuestra Señora
de la Varga (románico del siglo XIII) y la Parroquial (siglo
XVI).
La próxima parada la dejamos para Mesones, donde se puede
apreciar la belleza gótica de la Iglesia de Santa María
(siglo XVI). Desde allí quedamos cerca de El Casar donde
podremos fijar nuestra atención en la Iglesia Parroquial
del siglo XVI o en varias casonas del XVII. Merece detenimiento
la visita a la Ermita del Calvario (siglo XVII), enclave desde el
cual también pueden apreciarse los impresionantes paisajes
del Valle del Jarama y el macizo montañoso del Sistema Central.
Una fiesta de interés singular: la de "las Candelas",
en el mes de febrero.
Y, para ir poniendo punto final a este rosario de peculiares localidades
campiñeras, dos últimos hitos: Galápagos, tanto
por su Iglesia Parroquial del siglo XVI como por la Plaza Mayor,
realzada por la presencia barroca del palacio de los Condes de Moriana.
Y, por último, Torrejón del Rey, característico
pueblo con casonas típicas e Iglesia Parroquial del siglo
XVI.
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